
Patagonia en llamas: el fuego que cambió el mapa forestal
La temporada de incendios 2025-2026 en la Patagonia argentina será recordada como la más devastadora de los últimos 60 años. Un informe elaborado por la Universidad de Buenos Aires determinó que entre octubre de 2025 y marzo de 2026 se perdieron 60.845 hectáreas de bosque nativo, una superficie equivalente a tres veces la ciudad de Buenos Aires. La provincia de Chubut concentró prácticamente la totalidad de la superficie afectada, con 60.304 hectáreas arrasadas.
Detrás de esta cifra hay una transformación ambiental profunda que los científicos vienen advirtiendo desde hace años. Un estudio internacional en el que participaron investigadores del Conicet concluyó que el cambio climático provocado por la actividad humana aumentó aproximadamente 2,5 veces la probabilidad de que se generen las condiciones meteorológicas extremas que alimentaron los incendios en la Patagonia. Durante los incendios de enero de 2026, la cordillera se convirtió en un horno con temperaturas que superaron los 38 °C y vientos de hasta 50 km/h.
Los especialistas advierten que el principal error sería interpretar estos incendios como eventos excepcionales. El fuego siempre formó parte del ecosistema patagónico, pero históricamente ocurría con menor frecuencia y menor intensidad. Ahora, el cambio climático ya no es una amenaza futura: está modificando el paisaje, los bosques y los riesgos cotidianos de miles de personas que viven en áreas cordilleranas.
La discusión ya no puede girar únicamente en torno a cómo apagar incendios. El desafío es mucho más amplio: implica repensar el ordenamiento territorial, modificar prácticas productivas, rediseñar la ocupación de tierras y replantear la relación de las comunidades con el bosque. La adaptación y la prevención son la única estrategia posible. Construir consensos sobre cómo habitar un territorio que ya no es el mismo de hace tres décadas es una urgencia que no admite postergaciones.
